
Se trata de un trastorno mental en el que una persona mantiene la creencia ilusoria de que otra persona, generalmente de un estatus social superior, está enamorada de ella. A través de sutiles métodos, como la posición del cuerpo, el orden de objetos en una casa, o simplemente, los gestos y la manera de expresarse, quien la padece llega a creer que es el otro quien está enamorado de él y lo considera iniciador de esa relación ficticia. Cree intransigentemente en que es necesitado por el otro para poder vivir, y si recibe una respuesta negativa, argumenta que se debe a que la otra persona aún no sabe que posee sentimientos extremadamente pasionales que pronto estallarán.
El primer caso científicamente estudiado fue el de una mujer francesa poco después de la Primera Guerra Mundial cuyo objeto de amor era el rey Jorge V.
Normalmente nos alaga recibir las atenciones y el flirteo de alguien del sexo contrario, nos sentimos cortejados, deseados...vulgarmente hablando, nos agrada (aunque algunas veces nos cueste reconocerlo) estar en el mercado.
Sin embargo, nuestra reacción es otra, si en vez de encontrarnos frente a esto, nos damos cuenta de que la persona no solo se ha tatuado nuestro nombre, sino que también tiene cuatro camisetas con nuestra foto, vídeos no autorizados de nosotros entrando y saliendo de nuestra casa, el emboltorio de la pechuga de pollo que cenamos anoche, y nuestro nombre hecho con los desperdicios de su sacapuntas.
De una manera u otra, la humanidad todavía no ha logrado certificar si el amor verdaderamente existe o si es simplemente una reacción química en el cerebro.
Aun así, el hecho es que existen demasiadas personas, (entre las que me incluyo) que han llegado a realizar verdaderas locuras por razones que a veces resultan incomprensibles. Esto significa, en otras palabras, que la empatía no es posible en cuanto se refiere a entender ciertos sentimientos ajenos.
Un caso cercano en el tiempo, es el de John Hinckley Jr. loco de amor por la actriz Jodie Foster. Hinckley, después de haber visto la película Taxi Driver, sufría de una extrema obsesión por la actriz, que en el film interpretaba a una prostituta de 12 años.Cierto día, con el fin de impresionar a Foster y establecer su figura en un nivel donde todos lo recordarían, disparó 6 tiros contra el presidente Reagan cuando éste salía de un hotel.
El hecho de que el síndrome de Clerámbault sea un trastorno puramente emocional, convierte a la erotomanía en un difícil desafío de resolver para los propios médicos. Dicho de otra forma, el psiquiatra debe de desenamorar al paciente.
Estas personas presentan tan alto nivel de locura y convicción que ni los mejores oradores pueden convencerlos de lo contrario. La tarea del médico es nula, y la permanencia de estas personas recluidas en los centros es confusa.
Probablemente, el único remedio posible para los erotómanos sea el mismo paso del tiempo...




